logo

Incluir y planificar.

Durante mi proyecto de título, para convertirme en arquitecto (hace un poco más de 10 años), mi profesor guía fue Javier del Río, quien escribe esta columna de opinión. Recuerdo que siempre me decía: ‘la clave está en la especialización’. Y ante la disyuntiva de trabajar todo un año sobre Accesibilidad Universal y presentarme ante una comisión que desconocía el tema, decidí realizar un ‘Centro de Vida Independiente para Adultos Mayores’, que incluía el concepto de “accesibilidad desapercibida”.

Uno de los profesores de mi comisión, el mayor de todos, me dijo: ‘A mi, jamás me verás en un centro como ese’. Y esa fue la bienvenida al mundo laboral. Un mundo lleno de prejuicios, pero al fin y al cabo, un mundo que envejece y que necesita ciudades amigables, sustentables y accesibles. 

Les dejo la columna:

Croquis en blanco y negro de usuario de silla de ruedas frente a un edificioEl futuro es casi impredecible. Algo más o menos se podría aventurar. Para ello hay que observar las tendencias, necesidades y prever ciertos cambios posibles. Esta visión previsora es parte de la sustentabilidad, de esta manera se podrán evitar grandes gastos; una visión progresista tiene muchas ventajas.

Este modo de pensar es válido para todo tipo de actividades humanas: en salud, una buena alimentación acompañada de un adecuado nivel de actividad física evitaría muchas enfermedades en la vejez. En arquitectura se podrían prever todos los posibles escenarios futuros. Pensemos en el caso específico de una vivienda diseñada para una pareja, se deberían contemplar conceptos como la llegada de los niños, la llegada de la tercera edad o simplemente la posibilidad de que alguien con algún tipo de discapacidad fuera un usuario más de nuestra casa.

Considerando estas posibles realidades, ciertas decisiones al momento de proyectar harían la diferencia, ahorrando el gasto posterior en modificaciones.

Simples peldaños al interior para una pareja joven no son ningún drama, pero para un niño pequeño pueden ser causantes de accidentes y para una persona de edad o con movilidad reducida podrían ser nefastos.

Las casas en la actualidad se las diseña para la edad y estado actual de los clientes, muy pocos solicitan requerimientos para el futuro y pocos arquitectos resuelven o intuyen cómo será el futuro. El negocio de las inmobiliarias es vender, y para ello presentan una familia que ni siquiera existe, de utilería e ideal; sonrientes, con muy buena salud, delgadas, acompañadas de mucho sol y de unas vistas realmente paradisíacas. Alejadas del futuro e incluso del presente.

La arquitectura que incluye, la que considera el futuro, es una necesidad.

Fuente: Revista Más Deco, Columna Econciencia por Javier del Río.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *