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Puertas y baños son algunos de los puntos clave para lograr viviendas accesibles

Nota del periodista Felipe Álamos que apareció el 30 de Noviembre de 2011 El Mercurio.

“Las viviendas que actualmente se están diseñando y construyendo en Chile no están pensadas para recibir a una persona con movilidad reducida ni menos a una persona con discapacidad usuaria de silla de ruedas”, afirma Andrea Boudeguer Simonetti, jefa del Departamento de Accesibilidad del Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis).
Por ello, señala, en Senadis están comenzando el proceso de promover los beneficios del diseño universal y el concepto de visitabilidad. “Es decir, ¿puedo ir a tu casa de visita? Eso se traduce en que al menos las puertas de accesos tengan 80 centímetros libre de paso, incluyendo también las viviendas sociales”.

Alto costo
Afirma que para una persona con discapacidad hoy es una tarea difícil encontrar una vivienda para comprar o arrendar. Porque muchas veces se deben realizar grandes inversiones para habilitarla. En ese sentido, dice la experta que los errores más frecuentes son los escalones en el acceso, puertas angostas, baños pequeños y dormitorios en el segundo piso.

Baño Accesible. Ducha a nivel y piso.“El más complejo de solucionar es el baño, pues se deben modificar artefactos, eliminar en algunos casos la tina y eso tiene un alto costo”.

En cambio, dice, las viviendas que han incorporado la variable de diseño universal como tener puertas de 80 centímetros libre o pasillos de 100 centímetros son muy fáciles de adaptar, con un costo relativamente menor. “En las que no lo contemplan, muchas veces se deben hacer cambios importantes como eliminar recintos para habilitar espacios, como dormitorios, suprimir desniveles, habilitar baños y remodelar cocinas, entre otras acciones”. Toda una faena”.

Por eso, antes de comprar o arrendar hay que observar bien. Dice Andrea Boudeguer que lo primero es ver si la casa o edificio tiene accesibilidad para entrar en ella, como rampas con una amplitud y pendiente adecuadas. “Hoy se construyen edificios con varios escalones para acceder y a un costado la ‘rampa para discapacitado’. La mirada actual es que todos somos potenciales beneficiarios de un buen diseño universal; por lo tanto, no debiera ser visto como algo segregado”, argumenta. Lo segundo, afirma, es fijarse en las puertas. “Una que deje un espacio libre de 70 centímetros no es accesible y será muy caro de modificar en el futuro”.

Ahora, ¿cuáles son las principales inversiones que se deben realizar una vez que se ha adquirido una vivienda?
Indica la experta que las más importantes son aquellas que se deben hacer son en función de lograr que la persona con movilidad reducida o discapacidad pueda realizar las acciones básicas de manera lo más independiente posible. Entre ellas están las puertas, el acceso e interior del baño, dormitorio y espacios de estar.
Inversiones útiles

Así, por ejemplo, de acuerdo con el “Manual de Accesibilidad Universal” editado por la Corporación Ciudad Accesible y Boudeguer & Squella Arquitectos (2010), con el auspicio de Mutual de Seguridad CChC, en la cocina se requiere que la altura de la manilla de apertura del horno no supere los 120 cm y que las alturas accesibles en muebles-despensas sean de 120 cm.
Con respecto a los dormitorios de las personas con discapacidad o adultos mayores, señala el mismo documento que estos deben estar adaptados a sus capacidades de movilidad para resultar accesibles y utilizables en forma independiente. Así, la cama debe estar levantada del suelo al menos 20 cm para permitir la correcta posición de los pies de quien asiste a la persona.
En cuanto al clóset, se recomienda utilizar puertas de corredera con tirador. Y la barra para colgar ropa y cajones deben ubicarse a una altura máxima de 120 centímetros.

Y otro punto importante: si existen alfombras en la vivienda, éstas deben estar adheridas al suelo, lo cual permite un mejor desplazamientos de las sillas y evitar accidentes.
Por otra parte, señala el manual que para las ventanas y balcones debe considerarse el campo visual desde una silla de ruedas. Así, la altura de los mecanismos de cierre y apertura no debe superar los 120 centímetros, señala la guía.

¿Qué pasa con el baño?
Señalan los expertos que la sencillez y la normalidad es la clave que facilitará el acceso y uso de este espacio. “Los aspectos fundamentales de diseño de un baño son las dimensiones y distribución. Además, debe estar dentro de un itinerario libre de barreras y escalones desde cualquier punto de la edificación. También hay que cuidar muchos algunos aspectos que muchas veces se olvidan. Por ejemplo, la altura terminada del inodoro debe ser de 46 a 48 cm como máximo, pues el objetivo es equiparar las alturas del inodoro con la silla de ruedas para facilitar la transferencia.

Poca oferta
Todas estas indicaciones, señala Andrea Boudeguer, se debieran considerar también en las nuevas viviendas que se construyen en nuestro país. Pero afirma que los empresarios aún no se han dado cuenta de que existe una gran oportunidad de negocio. Es asunto de atreverse, dice la arquitecta. “Si enfocamos la oferta de vivienda en ‘para personas con discapacidad ‘ seguramente no será negocio, por la baja demanda. Pero si enfocamos la mirada en ‘viviendas para toda la vida’, donde el coche de guagua gire por los pasillos, seguramente albergará también un silla de ruedas cuando seamos mayores”.

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